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¿Cuál es el sexo de los ángeles?¿A qué huelen las nubes?¿En qué piensa un entrenador cuando está deprimido? Se trata de preguntas sin respuesta...

 

Bueno quizá a la última pueda responder. Normalmente la tarea del entrenador es levantar los ánimos de los jugadores o jugadoras. Siempre nos preocupamos de qué podemos hacer para recuperar la alegría de un equipo, pero a veces nadie piensa en animar al entrenador o entrenadora.

 

Veréis, llevo un par de semanas donde creo que no hago nada bien y para colmo tengo la sensación que decirme todas las cosas que hago mal se ha convertido en deporte nacional en todo este tiempo. Por un momento esta situación puede llegar a instalarte en un estado de mosqueo permanente y claro cuando todo el mundo te echa la bronca, con o sin razón, acabas estallando en plan Michael Douglas en "Un Día de Furia".

 

Normalmente la vía de escape en estos casos suele ser el deporte, me gusta nadar y correr con lo que trato de "reventarme" mucho para no pensar en las posibles cagadas cometidas, pero sin duda que la mejor terapia es el baloncesto. Si me preguntan un momento mágico yo diría que mi pachanga de baloncesto con los amigos. Entonces, y sólo entonces creo que llego a ser feliz.

 

Y a falta de tiempo para jugar una pachanguita está entrenar que también alivia la penas... aunque no siempre. Resulta que ahora lejos de alegrarme ir a entrenar me entristece y deprime más. Entre los exámenes y la gripe A llevo dos semanas sin poder completar entrenamientos de 10 personas.

 

Lo de la gripe es algo inevitable e incluso tiene su punto bueno si la pillo el lunes y me escaqueo del trabajo un par de días (así me libro de la bronca que me va a caer), pero lo de los exámenes es un martirio para los entrenadores de base. Por que claro, ¿cómo le voy a decir a un profesor "mire, podría quitarle a las chiquillas los exámenes porque tenemos que jugar un partido importante"? Se ríe en mi cara.

 

Entrenando con cinco o seis jugadoras, ocho como máximo intento hacer ejercicios de fundamentos de la calle que ya debían controlar como el traspié, el fadeaway, crossover, lanzar una "bomba", hacer un poco de teatro y "trahstalking". Cosas que luego nunca las harán en un partido pero que llena mi ego de entrenador-jugón-friki.... Por practicar hasta se pusieron a hacer alley-oops, ver para crear. Y sin embargo, ni eso ha conseguido sacarme de mi estado de bajón.

 

Claro con este panorama y por delante el partido más complicado de la temporada es imposible que a mí me salga una charla positiva. Lo siento pero no puedo. Si yo estoy fastidiado y sé que mi equipo va a recibir una paliza contra un equipo de una categoría superior ¿qué se supone que debo decirles? No creo que deba mentirles y crearles falsas expectativas. A mí me va el rollito  Doctor House, brutalmente honesto.

 

Una de mis jugadoras me dice que eso no surte efecto y que tenía que animarles... lo intenté el domingo, pero lo que empecé a contarles no me lo creía ni yo mismo, prefiero ir a mi style. Mi segundo entrenador dice que soy filosófico en las charlas, yo más bien creo que soy filochorra.

 

Para la charla del domingo puse un símil cuanto menos curioso. Les dije que se pensaran que estaban en un baile al que nadie les había invitado y que tratasen ser ellas mismas y disfrutar. Comparé la dificultad del partido con mis posibilidades de ligar con Beyoncé  (en estos días ni pensar en mi diosa de ébano me levanta el ánimo).

 

¿Qué quería decir con todo esto? Algo muy sencillo. Cuando estás donde no te corresponde lo único que puedes hacer es disfrutar y si tenemos que perder que mejor que hacerlo siendo fieles a nuestra forma de jugar.

 

Ellas entendían que había que perder con orgullo, pero yo no veo nada de orgulloso en la derrota. Perder siempre jode y lo único que nos queda es darlo todo

 

Hubiera estado genial deciros que conseguí un estado de motivación extremo, que ni Guardiola poniendo Gladiator ni Scariolo y los Black Eyed Peas me superaron. Pero estaba claro que poniendo un ejemplo donde mi equipo está en una fiesta, nada bueno podía salir.

 

Como era de prever perdimos y de mucho (18-72). Ya os dije que este no es un blog de un entrenador exitoso, sino más bien de un loser de la vida. Durante el primer cuarto no metimos ni un punto, pero como no todo iba a ser negativo me quedo con dos cosas positivas: Les ganamos un cuarto y ellas tuvieron que hacer presión toda la segunda parte.

 

Me consta que para el rival (que debe jugar amistosos con chicos para mantener la intensidad durante la temporada) este tipo de partido es un problema más que otra cosa. El nivel de uno y otro equipo y, sobre todo, el ritmo es muy diferente así que sólo nos queda hacer todo lo posible para que no pierdan la tarde y al menos les ayudemos para futuros partidos. No sé si lo conseguimos, pero yo felicité a mis chicas porque entendí que lo dieron todo.

 

Honestas. Esa es la palabra. Con mi pívot titular fuera por faltas a los tres minutos de empezar y sin las dos bases, creo que mantuvimos la dignidad 30 minutos, el último parcial (3-26) fue para olvidar.

 

Y ahora toca derbi forero.

 

He coincidido con árbitros y jugadores que siguen este blog, pero hasta ahora nunca me había enfrentado a un forero. Esta semana jugaré contra JJVila y me consta que también habrá otro derbi entre foreros (creo que el equipo de JW22 también juega) que habitualmente escriben en el post del entrenador.

 

Desde aquí les lanzo un reto, yo abandono el blog por una semana y que ellos tomen el relevo y cuenten cómo se viven esos partidos.

 

Por fin va quedar al descubierto la gran mentira que soy, el Mili Vanilli de los entrenadores jejeje.